En un día tan especial para hacer consciencia sobre la protección y conservación de los cetáceos, queremos hacer presente uno de los regalos que nos entrega el océano: El canto cetáceo.

Desde el 23 de julio de 1986, se celebra el Día Mundial de las Ballenas y los Delfines, un día importante que tiene origen cuando la Comisión Ballenera Internacional (CBI) decide proclamar esta fecha inicialmente como el Día Mundial Contra la Caza de Ballenas.

El canto y el movimiento de las ballenas son un puente de entrada hacia su mundo y fuente de grandes enseñanzas. Escucharlos cantar o simplemente ver a estos enormes seres moverse con una cautivante suavidad, impacta y no deja indiferente a nadie.

A través de décadas de investigación sobre el comportamiento de los cetáceos, biólogos marinos han podido observar y registrar sus cantos, comprendiendo que son capaces de memorizar una amplia gama de ellos, traspasarlos de una generación a otra y usarlos no sólo como una forma de comunicación entre miembros de su especie y con otras especies, sino que también utilizan sus propiedades vibracionales con distintas funciones.

El bioacústico marino Pierre Lavagne de Castellan, especialista en cantos de ballenas jorobadas, ha podido describir que estos cetáceos utilizan cantos en comportamientos grupales con fines terapéuticos, cantos para potenciar a los jóvenes durante el proceso de apareamiento, cantos para enriquecer el plancton que alimenta a las madres lactantes, y cantos para limpiar el agua de agentes contaminantes antes del nacimiento de una cría.

El estudio respetuoso de la biología y etología de los cetáceos nos ha permitido ir develando un mundo de profunda riqueza cultural y lazos afectivos, en el cual podemos encontrar un reflejo de nuestros modos ancestrales de vinculación con el entorno natural y de formas de socialización que denotan compromiso y cooperación con el grupo. De este modo, los cetáceos son maestros que nos entregan sonidos con sentido, los cuales son fuente de enseñanzas para la formación de valores y para nuestro desarrollo socioemocional.

Hoy podemos formarnos como sociedad, desde una visión integral y afectiva hacia los cetáceos, generando consciencia sobre su importancia e influencia en la salud del océano y en nuestra vida, y nuestra influencia sobre la de ellos. Para esto, es necesario además de conocer su mundo, brindar posibilidades de experienciar lo que es interactuar con ellas a través de sus cantos. Sonidos que aunque no comprendamos, nos conducen a un silencio profundo seguido de una creciente empatía.

Desde la escuela CetHums, hemos podido evidenciar los potentes efectos de incorporar a los cetáceos y sus cantos en la educación de niños, familias y comunidades educativas, al ofrecerles un espacio de interacción con el mundo oceánico a través del arte, los sonidos subacuáticos y el movimiento corporal. Escuchar y sentir los cantos de las ballenas, les brinda tranquilidad, inmensidad y profundidad, para entrar en contacto consigo mismo. Escuchar y sentir los sonidos de los delfines y jugar como ellos, provoca una sensación de libertad, alegría y comunión. Escuchar el latido del corazón de la ballena es sentirse en casa. Esto repercute en su cultura y valores, porque los niños aprenden que pueden vivir en paz y armonía consigo mismo y con los demás.

En palabras de una profesora de educación preescolar del Colegio Huelquén Montessori, después de una experiencia de inmersión oceánica:

“…comenzaron a ver la unión entre los seres vivos que viven en el agua y nosotros. No que somos aparte, no que somos mejores, sino que, así como nosotros necesitamos quizás de otras personas, todos los seres vivos, no le llamemos animalitos aparte, también necesitan de nosotros y nosotros de ellos…”.

Desde el corazón de ballena más grande del planeta, una nueva forma de aprender.

CetHums, Escuela Oceánica
@cethums
Sembrando semillas de cultura oceánica y bienestar desde la gestación y la primera infancia.
www.cethums.com

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4 Responses

  1. Maravilloso día para tomar consciencia del sentido de Unidad. Unidad con todos los Seres que nos rodean. Formamos parte del ecosistema, no somos sus dueños. Aprender de estos seres tan maravillosos es un acto de humildad y respeto de nuestra parte. Amo en lo personal su canto: nos muestran nuestra Voz interna y nos ayudan a conectarnos con nuestro propio sentir.
    Gracias

  2. El Canto de las Ballenas, nos lleva a una conexión ancestral, a una introspección profunda…Son seres que nos inducen a gigantes e inmensas enseñanzas y vivencias oceánicas. A nivel individual y grupal (Escuela CetHums junto a los niños y niñas), entrar en el mundo de los cetáceos, es nadar hacia la compasión, la empatía, la comunicación, el amor, la integración y unión con un todo.

  3. Sentir, experimentar, sonreir, respirar… lo básico y sencillo de la vida nos recuerda que estamos vivos… la naturaleza a través de las ancestrales y sabias ballenas nos ayudan a mantenernos unidos y en amor entre nosotros mismos, nunca dejaré de agradecerles!!! NOS AMAMOS!!!

  4. Les comento alguna de las experiencias que los niños de 7 y12años en mi trabajo dinámico con ellos. Mi corazón se unió al corazón de la ballena y nada mos los dos. Un solo latido. El canto del delfín me lleno de muchas ruedas de colores. Maestra yo también era un delfín pequeño. La meditación con la música de los delfines permitió que el niño de 6 años dejará de balancearse logrando así mayor atención al entorno y realizar la interacción con el grupo. Gracias por continuar en esta armonía oceánica.Mis respeto.

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