¿Te atreverías a vivir de una manera minimalista?

“MINIMALISM” (“Minimalismo, un documental sobre las cosas importantes”, en español) es un documental sin grandes pretensiones cinematográficas; sin puestas en escenas o diálogos grandilocuentes; sin un guión elaborado para ganar un premio. Diría que su gran apuesta está en invitar al espectador de manera sencilla y concreta a un desafío cultural, a simplificar nuestras vidas al máximo posible disminuyendo el exceso de consumo, que proviene de un modelo legitimado y automatizado en nuestra sociedad producto de los miles de mensajes subliminales y explícitos del rubro publicitario: “el tener te brinda felicidad y status frente a los demás”. En resumen, vales según lo que tienes y no según lo que eres.

Los protagonistas principales son dos jóvenes norteamericanos, Ryan Nicodemus y Joshua Fields Millburnm quienes junto con contar sus historias de vida van realizando una gira de 10 meses en distintas ciudades de su país para presentar su libro “Minimalismo, para una vida con sentido”. En un comienzo con poca audiencia, la cual se va transformando en cientos de personas.

Ambos, amigos desde muy jóvenes, trabajaban horas y horas para ganar un sueldo de seis cifras que, según narran, y sólo les llevaba a la ansiedad, al ejercicio del tener sin saciarse, acumular cosas que luego no disfrutaban: «Rellenaba mi vida con cosas», explica Nicodemus. «Vivía para cuando llegaba el día de cobrar el día del sueldo, pero en realidad no vivía».

Joshua Fields fue el primero en “desconectarse” de ese estilo de vida. «Dejé todas aquellas cosas que introduje en mi vida sin cuestionarme nada». Y a su amigo no le pasó inadvertido: «De pronto, Joshua era feliz. Completamente feliz. Y le pregunté por qué». Se había quitado una esclavitud, una importante peso en su mochila y se sentía más libre para caminar.

En paralelo se presentan diversos testimonios de personas que han decidido practicar la vida minimalista con muy buenos resultados de bienestar y sobre todo, de libertad.  Se recogen a su vez testimonios de psicólogos, neuropsiquiatras, neuropsicólogos, economistas, escritores. Según explican los expertos, mientras nos quedamos atónitos contemplando las típicas imágenes de personas peleándose en las rebajas, haciendo cola en grandes tiendas o locales de marcas «como humanos, estamos programados para estar insatisfechos», una programación e insatisfacción que, según se asegura en el documental, se alimenta desde las redes sociales, desde los medios de comunicación y desde la publicidad.

En palabras de uno de los participantes, Rick Hanson, neuropsicólogo, “Parece que el dinero compra la felicidad en algún sentido. Un estudio en Estados Unidos demostró que, por debajo de los 70.000 dólares al año, un mayor bienestar material está vinculado con un mayor bienestar psicológico. Pero cuando pasas de ese difícil umbral, el dinero no compra la felicidad. Es decir, puedes tener más dinero, pero no ser más feliz”. Por tanto la ecuación del mundo publicitario solo genera expectativas, frustración y adicción, un círculo vicioso. 

Existe una teoría psicológica llamada Pirámide de Maslow, que en forma simple y muy coherente expone que existe una jerarquía de necesidades humanas de 5 niveles: necesidades básicas: necesidad de seguridad y protección; necesidad de afiliación; necesidad de reconocimiento; necesidad de autorrealización. Postula que conforme se satisfacen las necesidades básicas, los seres humanos desarrollamos necesidades y deseos más elevados.

Pero aquí viene una reflexión que conecta con el mensaje del documental. Pareciera ser que al transitar por los niveles de necesidades sociales (de pertenencia y de reconocimiento) perdemos el norte. Este espacio es donde el mercado y la publicidad se pelean por nosotros, como consumidores, haciéndonos creer que necesitamos tener ciertas cosas para ocupar un lugar importante en este mundo y en la sociedad, para ser vistos y valorados… y nosotros entramos en ese juego, quedando en evidencia la fragilidad de nuestro carácter, de nuestra autoestima, de nuestra confianza en nosotros mismos.

En cambio cuando pasamos al nivel de necesidades de autorrealización conectamos con lo más esencial de cada uno, y se encuentra un sentido de la vida más significativo mediante el desarrollo potencial del ser y del hacer, por sobre el tener. Y hacia esta dimensión quiere introducirnos “Minimalist”, para atrevernos a soltar ese consumismo algo compulsivo que muchas veces esclaviza en vez de liberar; y abrir más espacios en nuestras vidas para el ser y el hacer, atrevernos a ser más aventureros, más originales, a conectar con nuestras particularidades de manera más auténtica, transitar día a día con mayor plenitud y libertad interna.

Algunas reflexiones del documental:

“La sociedad de consumo nos enseña a botar las cosas no cuando dejan de ser útiles, sino cuando pierden su “valor social” o pierden la moda, y esto nos ha llevado a la degradación de nuestro hábitat”.

“La identidad humana pareciera que ya no se define por lo que hacemos o somos, sino por lo que tenemos, pero el consumo de cosas no satisface nuestro deseo de significado”.

“El estado de bienestar interno en la vida no se sostiene de beneficios materiales, sino de libertad económica, la libertad de despertar una mañana y disfrutar el día como deseas hacerlo”.

“Cuando te das cuenta de que esta vida es tuya, y es la única que tienes, todo cambia. La vida vale la pena explorarla y vivirla, sin esclavizarse con el consumo”.

Claudia Gleixner
@claudia_gleixner_photography

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