Eunice Foote fue una científica climatóloga, e inventora estadounidense, y defensora de derechos de las mujeres de Seneca Falls, Nueva York. Fue una destacada investigadora, en 1857 Foote descubrió que el aire rarificado en un cilindro, se calentaba menos que el aire a presión normal y que, por el contrario, el aire húmedo se calentaba más. Aún más interesante es que demostró que “el mayor efecto lo he encontrado en el gas ácido carbónico”. Conocedora del debate sobre las causas del clima cálido y húmedo cayó en la cuenta de que, en los periodos cálidos del Planeta coincidían con una atmósfera con alto contenido en CO2, concluyendo, en sus propias palabras: “Una atmósfera de ese gas podría darle a nuestra Tierra una temperatura elevada; y como algunos suponen, en algún periodo de su historia, el aire estuvo mezclado con éste en una proporción mayor que la actual, lo que debería haber resultado necesariamente un incremento de la temperatura provocada por su propia acción y por el aumento del peso del aire”. Así Eunice Foote sentó los primeros estudios sobre cambio climático hace 164 años.

Cientos de investigadoras e investigadores siguieron sus pasos, hacia un mayor entendimiento del sistema planetario y los cambios naturales y antropológicos del clima. Anteriormente recordábamos el ferviente llamado de una conferencia de cientos de científicos en 1992, quienes hacían un llamado para para prevenir  lo que ellos llaman “la miseria generalizada y una pérdida catastrófica de biodiversidad”, aludiendo a una nueva mirada de la sociedad, economía, política y educación declarando que “la humanidad debe llevar modo de desarrollo ambientalmente sostenible”. ¿Qué hemos hecho desde la época de Eunice? ¿Atendimos los llamados? O solo nos dedicamos a apagar incendios.

Sociedades basadas en economías capitalistas y sociedades neoliberales aceleraron el ritmo de vida, con un sentido de producción para un consumo incansable, el resultado se observa en el más reciente informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) (2021), donde se relevan datos sobre los cambios en el clima de la Tierra en todas las regiones y en el sistema climático en su conjunto. Muchos de los cambios observados en el clima no tienen precedentes en miles, sino en cientos de miles de años, y algunos de los cambios que ya se están produciendo, como el aumento continuo del nivel del mar, no se podrán revertir hasta dentro de varios siglos o milenios. Una de las frases que más permearon de este informe es que el cambio climático es irreversible, las consecuencias permanentes podrían solo ser enlentecidas.

¿Seguimos solo apagando incendios? A pesar de las bastas recopilaciones de información, la comunicación hacia les tomadores de decisión y la comunidad, es latente que como sociedades solo apagamos incendios. Ante una noticia de peligro ecológico, por la salmoneras en ecosistemas patagónicos únicos, instalación de represas, o instalación de termoeléctricas, levantamos la voz y nos manifestamos hasta que salga una nueva noticia peor que la anterior. Nos ha costado tener una organización civil amplia, que nos permita articular cambios profundos, que no solo apague incendios sino que también los evite.

Frente a dinámicos flujos de información nos podemos confundir al querer hacer todo, pero podemos proponer 5 pasos para una acción consciente por el clima y los ecosistemas naturales:

1.- Educación debemos prepararnos y preparar para tener la capacidad de interpretar el mundo físico, fomentando el pensamiento crítico;

2.- Sentido de pertenencia, debemos tener presente que nadie protege lo que no conoce, es imperarte reconocer nuestro lugar en el hábitat y relacionarnos con este;

3.- Pasar tiempo en entornos naturales, generar experiencias significativas en entornos naturales también nos ayudará al paso anterior;

4.- Valorar el mundo natural, los momentos de significación con la naturaleza no solo tendrá significancia en nuestro crecimiento personal pero también nos permitirá comprender la importancia de su conservación;

5.- Ser agentes activos, así como podemos incrementar nuestro sentido de pertenencia también podemos fomentar la participación de más personas, en la medida de lo posible, recorrer y reconocer nuestros entornos naturales inmediatos, desde cuidar la plazuela del barrio, hasta un parque urbano, no hay metas pequeñas o grandes solo propósitos personales.

Es así como desde @capsulascambio seguiremos abriendo espacios de conocimiento y dialogo, que fomente la democracia y el empoderamiento individual y colectivo.

Paulina Lobos Catalán
Doctora en Ciencias mención Ecología y Evolución
Creadora del podcast Cápsulas de Cambio
@capsulascambio

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